En el versículo 1 leemos: "se juntó el pueblo como un solo hombre en Jerusalén". ¡¡Cuán importante es la unidad en la obra del Señor!! Y con esta fuerza y esta convicción:
"Entonces se levantaron Jesúa hijo de Josadac y sus hermanos los sacerdotes, y Zorobabel hijo de Salatiel y sus hermanos, y edificaron el altar del Dios de Israel, para ofrecer sobre él holocaustos, como está escrito en la ley de Moisés varón de Dios." (v. 2)
"Celebraron asimismo la fiesta solemne de los tabernáculos, como está escrito, y holocaustos cada día por orden conforme al rito, cada cosa en su día; además de esto, el holocausto continuo, las nuevas lunas, y todas las fiestas solemnes de Jehová, y todo sacrificio espontáneo, toda ofrenda voluntaria a Jehová." (v. 4-5)
Primero, construyeron el altar, para poder ofrecer al Señor; y después construyeron el templo... Algo que quisiera destacar aquí es el gozo y la alegría con la que se recibió la obra, porque, desde los cimientos, los sacerdotes empezaron a cumplir sus funciones (versículos 10 y 11):
"Y cuando los albañiles del templo de Jehová echaban los cimientos, pusieron a los sacerdotes vestidos de sus ropas y con trompetas, y a los levitas hijos de Asaf con címbalos, para que alabasen a Jehová, según la ordenanza de David rey de Israel. Y cantaban, alabando y dando gracias a Jehová, y diciendo: Porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel. Y todo el pueblo aclamaba con gran júbilo, alabando a Jehová porque se echaban los cimientos de la casa de Jehová."
Aprendamos a alabar al Señor y a cantarle desde que comenzó su obra en nosotros, no esperemos a llegar al cielo, vivamos YA, como viviremos allí: entregados plenamente a Él en gatitud y alabanza.
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